domingo, 17 de julio de 2011

El país de los pequeños seres

Norberto apenas tarde. Director: Daniel Hendler

Hay un país de sueños frustrados y monotonía; un país detenido, silencioso. Hombres grises e inadvertidos lo habitan. Sus cuerpos robustos son la imagen de la inacción en un campo de batalla reducido a hazañas cotidianas. No hay espacio para la grandilocuencia o lo memorable.

Tuve noticias de aquel país sentada en una butaca de cine. No fueron las primeras pero sí, en todo caso, las más perdurables por sensibles. Y a veces para cumplir con el rol de buen espectador es necesario fingir ausencia de sentido común, como ésta que me lleva a afirmarles que gracias al visionado de tres películas yo he estado en Uruguay sin haber pisado jamás suelo uruguayo. Y Uruguay -según mi método más que subjetivo e irresponsable- es el verdadero país de los pequeños seres.

Podrían llegar si gustan de mirar con atención (al espejo o alrededor). Tal vez lo han hecho y entonces podríamos compartir la experiencia. Los pequeños seres están en muchas cuadras, en tantas, que han poblado el mundo. Han fracasado y en ocasiones lo ignoran. Viven con sus padres a una edad vergonzosa para reconocerlo; duermen con el enemigo: otro cuerpo que también existe por inercia. Cargan maletines, pantalones, chaquetas, peinados, extremidades, que han pasado de moda sin siquiera haber ingresado por una vez al circuito del patrón estético dominante. Así de desapercibidos para la grandeza van.

Gigante. Director: Adrián Biniez

Hasta que una cámara les hace el juego, como si de una operación al estilo Rosa Púrpura del Cairo se tratase. Pero al detenerse para mirarlas y narrarlas, sus vidas no mutan en epopeyas, sólo siguen siendo reflejo del gesto del hombre común: un gigante enamorado de una chica de limpieza; Norberto, un hombre tímido que decide probar suerte en el teatro; Jorge, un empleado de Cinemateca y nula vida social que ahora se queda sin empleo.

Es en el último caso donde, creo, la belleza cinematográfica corona lo sublime. Jorge vive del cine, es lo único que ha hecho en 45 años de vida. Vida útil: la que perdemos mientras los sueños se desdibujan; la que se va en oficinas, en horarios. Vaya ironía. Vida útil, también, la que comienza cuando nuestro diminuto e insulso universo colapsa y nos quedamos a merced del desempleo y la soledad y, entonces sí, hay que inventar un plan, tal como hace Jorge, quien telefonea a sus padres para decir: No me esperan para cenar, tengo cosas que hacer.
La Vida Útil. Director: Federico Veiroj

Y hay que hacer cosas, como Jorge: invitar a una chica a un café, cortarse el pelo, bailar en unas escaleras. Jugar a actuar la vida, que vivirla es menos que poco para todos nosotros, pequeños seres grises. Menos minúsculos si se nos filmase con tamaña sensibilidad y belleza.

7 comentarios:

  1. Maravilloso. Yo estoy chingo por ver Gigante. Todo lo que he leído sobre esa película es tremendo.

    Bien podrías hacer una segunda parte con las pelis de John Waters o -¿Por qué no?- las de Jim Jarmusch.

    Creo que lo que nos gusta de esas películas es que nos recuerdan que vivimos en una sociedad movida por la necesidad (y la presión) del éxito, de ser importante, bello, fuerte, próspero, etc., y en el fondo, todos podemos identificarnos con esos seres que han quedado atrás, que representan algo que la sociedad ve como "raro" "pequeño" "insignificante" y que al final identificamos como "perdedores". No se si me explico.

    A mí me gustan los perdedores, los pequeños e insignificantes. Lo que más me gusta es que casi nunca se arrepienten de haber perdido, o de su insignificancia, hay una extraña dignidad en ellos que conmueve. Y mucho.

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  2. Tu post me hizo recordar un poema de Bukowki. Aquí te lo dejo:

    The Strongest of the Strange

    you wont see them often
    for wherever the crowds are
    they
    are not.

    these odd ones, not
    many
    but from them
    come
    the few
    good paintings
    the few
    good symphonies
    the few
    good books
    and other
    works.

    and from the
    best of the
    strange ones
    perhaps
    nothing.

    they are
    their own
    paintings
    their own
    books
    their own
    music
    their own
    work.

    sometimes i think
    i see
    them- say
    a certain old
    man
    sitting on a
    certain bench
    in a certain
    way

    or
    a quick face
    going the other
    way
    in a passing
    automobile

    or
    there’s a certain motion
    of the hands
    of a bag-boy or a bag-
    girl
    while packing
    supermarket
    groceries.

    sometimes
    it is even somebody
    you have been
    living with
    for some
    time-
    you will notice
    a
    lightning quick
    glance
    never seen
    from them
    before.

    sometimes
    you will only note
    their
    existence
    suddenly
    in
    vivid
    recall
    some months
    some years
    after they are
    gone.

    i remember
    such a
    one-
    he was about
    20 years old
    drunk at
    10 a.m.
    staring into
    a cracked
    new orleans
    mirror

    face dreaming
    against the
    walls of
    the world

    where
    did i
    go?

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  3. Ah, mira: http://www.youtube.com/watch?v=ug4GkGr4AOc

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  4. Ayer mientras planeaba este texto leí en "Retratos y encuentros" de Talese:

    "La curiosidad me tienta, como dije, del lado de los personajes reservados, de los desconocidos para quienes suelo representar su primera experiencia en ser entrevistados. Podría escribir acerca de ellos hoy, mañana o el año que viene y no habría la menor diferencia en cuanto a su actualidad. Esas personas son intemporales. Podrán vivir mientras viva el lenguaje empleado para describir sus vidas, si ese lenguaje está dotado de cualidades perdurables".

    Eso pasa con estas películas. De ahí su grandeza y dignidad, como bien señalas.

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  5. Al igual que tú amo las películas que versan sobre estos pequeños seres. Leyendo tu texto pensé en el cine de Alexander Payne, siempre poblado de maravillosos perdedores: Election, About Schmidt, Sideways e incluso Hung, la serie de HBO para la que hizo el piloto y funge de productor.Todavía no he visto Norberto apenas tarde ni La Vida Útil, pero presiento que no van a decepcionarme.

    P.D. ¿Viste Acné?...la ópera prima de Veiroj es un retrato honesto, sencillo y agridulce acerca de la adolescencia y el primer amor. Absolutamente recomendable.

    Saludos.

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  6. Es un verdadero gusto tenerte por acá, Nelson. Gracias por esa alegría.
    Con fe ciega sigo vuestras recomendaciones cinematográficas; si llego a toparme con "Acné", no la dejaré pasar.
    Sé que a ti especialmente te encantará "La Vida Útil".
    Un abrazo.-

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